Muy buenas noches Maestro David y compañeros (as) de grupo:
Al leer La aventura de ser maestro de José M. Esteve, me traslade imaginariamente a muchas vivencias pasadas y actuales, a las que nos enfrentamos los maestros en nuestros inicios en esta profesión; me identifico mucho con esta frase: “pensar y sentir”, es aquí donde existe como un secreto para mi, que cuando es descubierto, nuestra vida cambia, es donde la parte real de nosotros fluye (porque muchas veces ocultamos nuestro verdadero yo). Quien actúa como piensa es verdadero y real, confiable y pleno, un maestro debe contar con esta característica.
Lo que José M. Steve relata en su escrito mencionado anteriormente, el objetivo es: ser maestro de humanidad, y lo relaciono con mi intervención anterior, donde manifiesto que: “Encontré maestros con verdadera vocación, los que disfrutan el contacto con sus alumnos, los que los adoptan como a sus hijos, los que se preocupan por ellos y no solo por la asignatura que les imparte, sino por sus problemas, lo escucha, lo comprende, lo aconseja, lo ayuda, corrige, hace ver errores (cuidando siempre el respeto mutuo).
En esta aventura de ser maestros vamos descubrimos nuestra propia identidad a través de las vivencias, triunfos y fracasos; donde adquirimos habilidades como: buscar una forma de comunicación, cómo enseñar un tema, habilidades de control de grupo, cuidar la disciplina; tanto en nuestra clase, como fuera de ella, (fomentar disciplina de vida), hay que pregonar con el ejemplo. Borrar o eliminar (hablo en sentido figurado) al maestro que ve a los alumnos como enemigos, porque no ha descubierto la forma de tomar el control; y sustituirlo por el maestro que realiza acuerdos, que debe cumplir, para crear confianza y respeto, es donde empezamos a interactuar y nos ganamos su confianza. Acciones que mejoraran la comunicación entre el grupo; al lograr esto, podemos transmitir los conocimientos de los contenidos de los programas de estudio, debiendo adaptarnos a los alumnos que forman el grupo, que en todo este proceso descubrimos.
Lo anterior nos lleva a alcanzar nuestra meta, ser maestros de verdad, donde se disfruta lo que se hace, donde la satisfacción es ver que los jóvenes aprendieron un tema, aprobaron un semestre, etc., y por otra parte, al pasar el tiempo nos recuerden con cariño, como lo mencioné en mi primera participación “formar grandes seres humanos, hombres y mujeres, profesionistas, padres y madres responsables y comprometidos”, que mucha falta nos hacen para abatir los males sociales. Es donde José M. Steve se refiere se da: “el orgullo de ser profesor”. A pesar de todas las situaciones negativas que se dan en los sistemas educativos y las necesidades y carencias que se viven en nuestros centros de trabajo.
Saludos a todos.
Fraternalmente
Lolis Ramírez Chaga
Al leer La aventura de ser maestro de José M. Esteve, me traslade imaginariamente a muchas vivencias pasadas y actuales, a las que nos enfrentamos los maestros en nuestros inicios en esta profesión; me identifico mucho con esta frase: “pensar y sentir”, es aquí donde existe como un secreto para mi, que cuando es descubierto, nuestra vida cambia, es donde la parte real de nosotros fluye (porque muchas veces ocultamos nuestro verdadero yo). Quien actúa como piensa es verdadero y real, confiable y pleno, un maestro debe contar con esta característica.
Lo que José M. Steve relata en su escrito mencionado anteriormente, el objetivo es: ser maestro de humanidad, y lo relaciono con mi intervención anterior, donde manifiesto que: “Encontré maestros con verdadera vocación, los que disfrutan el contacto con sus alumnos, los que los adoptan como a sus hijos, los que se preocupan por ellos y no solo por la asignatura que les imparte, sino por sus problemas, lo escucha, lo comprende, lo aconseja, lo ayuda, corrige, hace ver errores (cuidando siempre el respeto mutuo).
En esta aventura de ser maestros vamos descubrimos nuestra propia identidad a través de las vivencias, triunfos y fracasos; donde adquirimos habilidades como: buscar una forma de comunicación, cómo enseñar un tema, habilidades de control de grupo, cuidar la disciplina; tanto en nuestra clase, como fuera de ella, (fomentar disciplina de vida), hay que pregonar con el ejemplo. Borrar o eliminar (hablo en sentido figurado) al maestro que ve a los alumnos como enemigos, porque no ha descubierto la forma de tomar el control; y sustituirlo por el maestro que realiza acuerdos, que debe cumplir, para crear confianza y respeto, es donde empezamos a interactuar y nos ganamos su confianza. Acciones que mejoraran la comunicación entre el grupo; al lograr esto, podemos transmitir los conocimientos de los contenidos de los programas de estudio, debiendo adaptarnos a los alumnos que forman el grupo, que en todo este proceso descubrimos.
Lo anterior nos lleva a alcanzar nuestra meta, ser maestros de verdad, donde se disfruta lo que se hace, donde la satisfacción es ver que los jóvenes aprendieron un tema, aprobaron un semestre, etc., y por otra parte, al pasar el tiempo nos recuerden con cariño, como lo mencioné en mi primera participación “formar grandes seres humanos, hombres y mujeres, profesionistas, padres y madres responsables y comprometidos”, que mucha falta nos hacen para abatir los males sociales. Es donde José M. Steve se refiere se da: “el orgullo de ser profesor”. A pesar de todas las situaciones negativas que se dan en los sistemas educativos y las necesidades y carencias que se viven en nuestros centros de trabajo.
Saludos a todos.
Fraternalmente
Lolis Ramírez Chaga

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